Terapias del mar

Ejercicios de propiocepción del tobillo, qué son y cuándo hacerlos

Los ejercicios de propiocepción del tobillo son parte de una correcta rehabilitación tras una alteración de la articulación del tobillo. El tobillo es una articulación que se somete a una multitud de agresiones mecánicas, siendo de todas ellas los esguinces los traumatismos más frecuentes.

En la mayoría de las ocasiones no es que uno se haga siete u ocho esguinces de tobillo, sino que lo que se dan son recaídas. Se habla entonces de recidivas por una mala recuperación de la lesión. Por lo que es importante por parte del profesional que se encarga de la recuperación de una lesión de tobillo, que haga entrar en razón al paciente, para que realice la recuperación de forma apropiada.

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Qué son y por qué son importantes los ejercicios de propiocepción

Los ejercicios de propiocepción son aquellos ejercicios que están destinados a estimular receptores articulares, ya sean capsulares, tendinosos o ligamentarios.

Estos receptores son transductores que mandan aferencias a la médula que posteriormente será procesada, tanto en la médula como en centros superiores, para el reconocimiento del exceso articular y de la situación de la articulación (por medio de los receptores articulares y neuromusculares) en el espacio virtual construido por nuestro sistema nervioso central (SNC).

La verdad es que resulta difícil el estudio aislado de los receptores articulares sin que se vean implicados los propioceptores musculares y de la sensibilidad profunda, en particular las vías aferentes nociceptivas.

Aun así, los diferentes esfuerzos por parte de los investigadores a la hora de mostrar de forma analítica las funciones sensitivas y propioceptivas de la articulación, están dando resultados más que interesantes.

¿Cómo están inervadas las articulaciones?

A nivel articular, tanto a nivel ligamentario, tendinoso como capsular, nos encontraremos neuronas propioceptivas/nociceptivas de tipo:

  • Corpúsculos de Pacini
  • Pacini-Like
  • Ruffini
  • Ruffini-Like
  • Corpúsculos de Golgi
  • Además de terminaciones nerviosas libres

Parece que, la mayoría de las fibras que encontramos en las articulaciones, son terminaciones libres con función nociceptiva, junto con los elementos corpusculares capsulares, ligamentarios y propioceptores neuromusculares de los tendones que alcanzarán la articulación.

En su conjunto se encargan del control de los movimientos articulares, y de mandar información de donde se encuentran los límites de la articulación.

La nocicepción en la lesión de los tobillos

Tras una lesión de tobillo, se produce una respuesta inflamatoria, con una sensibilización articular, hiperalgesia que conduce a una reducción de la movilidad del tobillo.

Tras el tratamiento de la lesión y a lo largo de la primera fase de la recuperación, los mecanismos de protección por medio de la vías nociceptivas (principalmente) junto con la reparación de los tejidos dañados, conducen a una reducción de la movilidad articular.

Esta situación en una primera instancia resulta terapéutica, puesto que hace consciente la existencia de un tejido lesionado, evitando la sobrecarga de una articulación que se debe recuperar.

El momento de los ejercicios de propiocepción de tobillo

Tras la fase aguda y al final del periodo subagudo (este tiempo depende del grado de la lesión) se procederá por medio de los ejercicios de propiocepción, a la ganancia de los rangos articulares perdidos durante la primera fase de recuperación.

Además, se tratará la eliminación de la reinervación inapropiada por las terminaciones libres en la fase subaguda, que se dispararán en rangos articulares menores a los que lo hacían antes de la lesión.

Es sabido que entre la 4-5ª semana los mecanorreceptores capsulados tienden a la reinervación, tras la denervación traumática. El momento en el que se deben incorporar los ejercicios de “reprogramación neuromuscular” va de dos a tres semanas antes y a lo largo de varios meses después.

¿Por cuánto tiempo practicar ejercicios de propiocepción?

Los ejercicios de propiocepción no solo se deben realizar durante el periodo de recuperación de la lesión, sino que deben alargarse, si no de forma indefinida, al menos durante los seis meses posteriores.

Tengamos en cuenta que, aun retomando la actividad deportiva sin dolor tras la recuperación, los tejidos requieren de mucho más tiempo para el desarrollo de un tejido cicatricial donde sus fibras colágenas se oriente con respecto a las líneas de tensión, reabsorbiéndose el tejido de recuperación primario y desestructurado.

Es importante concienciar de este matiz a quienes padecen de lesiones osteoarticulares. De hecho, las lesiones deben tratarse aun cuando uno vuelve a su actividad deportiva, puesto que como hemos destacado anteriormente se pueden necesitar varios meses para una completa recuperación. La correcta rehabilitación se alargará por todo ese periodo de tiempo.

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