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Dismenorrea, conoce síntomas, causas y tratamiento

Son muchas las mujeres que, a lo largo de sus ciclos menstruales, sobre todo días antes de estos, comienzan a tener síntomas de mayor o menor intensidad. Hablamos de síntomas como distensión abdominal, incremento de la sensibilidad, malestar o tensión en las mamas, opresión, dolor en el bajo vientre, denominados molimen menstrual.

En muchas ocasiones la menstruación se precede con la aparición de calambres en la región suprapúbica entre 12-24 horas antes.

La dismenorrea la podemos definir como el dolor de sensación cólica que afecta a la zona del hipogastrio que puede radiar a cualquier zona de la pelvis y región lumbar. Esta sensación, además, puede está asociada a síntomas neurovegetativos como hinchazón, náuseas, vómitos, escalofríos, cefalea, mareos, polaquiuria, tenesmo, etc. En la dismenorrea los síntomas deben aparecer justo antes o durante la menstruación.

Sigue leyendo para saber más acerca de los síntomas de la dismenorrea, sus causas y tratamientos.

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¿Es frecuente la dismenorrea?

La dismenorrea es un proceso frecuente que afecta cerca del 30-60% de la población femenina, sobre todo en los primeros años tras unos meses de menarquia. Hasta que no se normalizan los niveles hormonales es fácil que no se den estos síntomas, por ser los primeros ciclos anovulatorios y la dismenorrea se suele dar en los ciclos ovulatorios.

No es raro que en una primera instancia no se padezca de los dolores o malestar típicos de la dismenorrea y estos aparezcan con posterioridad tras la regularización ovulatoria de la menstruación.

La dismenorrea se puede definir como el padecimiento ginecológico más frecuente en la adolescencia, apareciendo en cerca de un 10% de mujeres afectadas como una incapacidad en su vida diaria.

Clasificación de la dismenorrea

En términos generales la dismenorrea se puede clasificar en dos tipos:

1. Dismenorreas primarias o intrínsecas

Estas se presentan sin asociación a ninguna patología de base que justifique su aparición. De forma, que se puede clasificar en:

  • Dismenorrea primaria psicógena, que es aquella que se da en mujeres que somatizan el dolor.
  • Dismenorreas primarias no psicógenas, estas son las más frecuentes y las podemos clasificar según el grado de incapacidad y dolor, estas son:
    • Leve o tipo I: Son no incapacitantes, sin afectar a las actividades de la vida diaria, con dolor o malestar moderado que no supera las 12h. En este tipo raramente requiere analgésicos.
    • Moderada o tipo II: En esta situación el dolor es más intenso, requiriéndose en la mayoría de las ocasiones analgesia, apareciendo sintomatología vagal, pero la incapacidad es inferior a las 24 h.
    • Severa o tipo III: En el tipo III el dolor en muchas ocasiones es incoercible con analgésicos, siendo altamente incapacitante y con una duración mayor de las 24 h.

2. Dismenorreas secundarias

En estas dismenorreas existe una enfermedad de base que puede justificar su aparición. Además, podemos dividirlas en primarias y secundarias.

Las primarias son aquellas que aparecen desde la primera regla y como ejemplo tenemos el himen imperforado.

Las secundarias son las que aparecen en un momento determinado en una mujer que hasta ese momento ha tenido una menstruación normal. Como enfermedad tipo tenemos la endometriosis (la triada de la endometriosis: dismenorrea, dispareunia y dolor pélvico).

¿Cuál es la etiopatogenia de la dismenorrea?

En cuanto a la etiopatogenia de la dismenorrea hablaremos de la primaria, ya que las secundarias son dependientes de la enfermedad de base.

  • Existen diversas teorías, pero la que más se acepta por los investigadores y profesionales, es la que se basa en los efectos de las prostaglandinas y los leucotrienos, producción secundaria a la fase lútea, por efecto de la progesterona. Parece que tres son los fenómenos que intervienen en la aparición de las dismenorrea:
    1. Un incremento de la relación entre estrógenos y progesterona, con elevación de la prolactina, conduciendo a un incremento en la producción de PGF2 alfaEstas PGs son capaces de incrementar la contractilidad uterina, pudiendo en menor nivel imitar las contracciones uterinas que se dan durante el trabajo del parto. 
    2. Por otro lado, tenemos el incremento de la vasopresina afectando a la contractilidad del músculo liso uterino y de los vasos sanguíneos, dando lugar a isquemia y producción de metabolitos que potenciarían los síntomas. 
    3. Y como tercer fenómeno la disfunción en la producción de beta endorfinas a nivel cerebral, disminuyendo el umbral de dolor e incrementando la sensibilidad.
  • La hipoplasia u obstrucción cervical uterina podría también justificar los dolores referidos, por impedimento y presión sobre el cérvix que responde a la dilatación con el dolor.
  • Alteraciones en la contractilidad del endometrio y del tono, de forma que produce una tetania muscular que puede ser la desencadenante del dolor.
  • La isquemia por el espasmo muscular que conduce a un incremento de la acidosis y la irritación y disparo de las terminaciones nerviosas.
  • Las alteraciones de la coagulación de la sangre puede condicionar, como en el caso anterior, la aparición del dolor, incrementándose la contractilidad uterina para la expulsión del coágulo.
  • La sensibilidad de los nervios del plexo sacro pueden influenciar en la aparición de los síntomas pélvicos. En el caso de los embarazos se produce cierto grado de degeneración de las terminaciones nerviosas libres, de forma que disminuiría las aferencias nociceptivas. Esto explicaría por qué en muchas ocasiones, las dismenorreas desaparecen tras el embarazo.
  • Los factores emocionales también pueden estar implicados, de forma que incrementan la sensibilidad.

En definitiva, diferentes procesos en los que se ven implicadas las prostaglandinas, las contracciones uterinas y la sensibilidad dan como resultado los síntomas de la dismenorrea.

Clínica de la dismenorrea

  • Dolor cólico. El dolor es cólico en hipogastrio, cíclico, asociado a los días previos a la menstruación y durante su instauración.
  • Aparición del dolor. El comienzo se da entre 12-24h antes de la menstruación, desapareciendo en las primeras 24-48h con el comienzo de la hemorragia.
  • Cortejo vegetativo. Entre los síntomas tenemos: las náuseas, los vómitos, escalofríos, tenesmo vesical, polaquiuria, diarrea…
  • Síntomas sistémico. Entre ellos la astenia, dolor lumbar y articular, cefaleas, hipersensibilidad cutánea…
  • Síntomas psicoafectivos. Como la ansiedad, irritabilidad, síntomas depresivos, etc.

Tratamiento de la dismenorrea

Se debe tener en cuenta que las dismenorrea es un proceso natural. Por tanto, no es un estado patológico, sino un proceso fisiológico.

Lo primero es descartar las dismenorreas secundarias a una enfermedad de base por medio de la anamnesis, exploración física y las pruebas complementarias necesarias, después. Una vez determinada que la dismenorrea es primaria, habrá que determinar si es psicógena o no psicógena.

En el caso de las psicógenas las intervenciones psicoterapéuticas en combinación con el empleo de suplementos como vitaminas, aceites esenciales y minerales para la correcta síntesis de prostaglandinas, que como hemos dicho, intervienen en su aparición, resulta eficaz.

También una dieta equilibrada, control del peso, ejercicio físico, técnicas de relajación son herramientas útiles para su control.

En el caso de las dismenorreas no psicógenas emplearemos el mismo tipo de intervenciones, añadiendo además en el tipo I los analgésicos, vitamina B6 y apoyo psicológico.

En el caso de las tipo II y III se suelen emplear anticonceptivos orales (ACO), en particular en aquellas mujeres que soliciten los ACO como medida preventiva del embarazo.

Los gestágenos también son recomendados a las dosis indicadas, y el paracetamol, entre otras estrategias como los AINEs (isoformas COX-2).

También existen tratamientos quirúrgicos como la dilatación cervical o sección de nervios uterosacros.

Además, en Asia se ha demostrado que el tratamiento con acupuntura de las dismenorreas se puede utilizar como alternativa a los AINEs, sobre todo aquellas que no los toleran.

Es importante, ante la aparición de síntomas menstruales, consultar a un profesional de la salud para de esta forma tomar las medida más apropiadas.

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