La gastritis es una enfermedad inflamatoria que afecta a la mucosa gástrica, pudiendo cursar de forma aguda o crónica. La afectación puede ser focal, difusa o segmentaria según el origen etiológico. Histológicamente para considerar el diagnóstico de gastritis es importante encontrar infiltrado inflamatorio, puesto que, de no ser así hablaríamos de una gastropatía.

El infiltrado inflamatorio está causado, principalmente por; infecciones, fármacos, autoinmunidad, mecanismos de hipersensibilidad, idiopáticos…de forma que se deberá hacer diagnóstico diferencial con todas las entidades nosológicas, que pueden producir gastritis, si queremos determinar la etiología.

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¿Cómo se curan las gastritis?

Lo primero de todo; determinar el agente causal y si se trata de una gastritis aguda o crónica, por lo que, según la etiología o el tiempo de aparición de la gastritis, condicionará tanto la curación como el pronóstico.

Por su presentación tenemos:

Gastritis agudas: Estas pueden cursar con infiltrado inflamatorio, erosiones, sangrados puntiformes o hemorragias en las situaciones en las que las lesiones son muy severas.

Las principales causas son las debidas a H. pylori, estrés y AINEs. Pueden ser muchos otros los agentes causantes de las gastritis, pero estos tres pueden cubrir cerca del 90%.

La clasificación actualizada de SIDNEY, las divide en:

  • Gastritis antral no atrófica. La causa principal de esta gastritis es H. pylori, también se conoce como gastritis tipo B, en la que nos encontramos una mucosa con una gastritis superficial no atrófica.
  • Gastritis atrófica multifocal antral y corporal. Secundaria a múltiples factores como el estrés e hipersensibilidad a algunos compuestos, pero también en estos casos encontramos infección por H. pylori.
  • Gastritis atrófica corporal difusa. También denominada gastritis tipo A. Enfermedad autoinmune en la que encontramos AC anti-células parietales, afectando a la producción de factor intrínseco con aclorhidria o hipoclorhidria. Se produce un déficit de absorción de vitamina B12 por la ausencia o disminución del factor intrínseco, dando lugar a la denominada anemia perniciosa.

Existen otras clasificaciones para las gastritis, pero estas son las más comunes.

¿Qué hacer tras la clasificación de la gastritis?

Como hemos visto, la gastritis puede tener etiologías distintas que conducirán a una etiopatogenia concreta, determinando tratamientos específicos para cada una de las situaciones.

En el caso de las gastritis por infecciones de H. pylori, ya sea en cuadro agudos como crónicos se procederá al tratamiento erradicados. En la actualidad en España es la cuádruple terapia sin bismuto. Esta consiste en dosis estándar de IBP/12 H, claritromicina 500 mg/12 h, metronidazol 500 mg/12h y amoxicilina 1g/12h. Este tratamiento se prolongará durante 14 días.

También existen otras alternativas farmacológicas que serán indicadas por un especialista según el caso.

También nos podemos encontrar con una gastritis por AINEs, pero debemos tener en cuenta que los AINEs no solo lesionan el estómago, sino que lo hacen sobre todo el tubo digestivo.

El tratamiento consiste en hacer un buen uso de los fármacos, evitando emplearlos de forma discrecional ante cualquier dolor o por automedicación.

Es importante entender que los AINEs se deben usar cuando estén indicados, ya que los efectos perjudiciales pueden ser elevados si no se hace un uso correcto de ellos.

Las gastritis también las podemos encontrar en situaciones de estrés elevado. En estos casos se tendrán que tomar medidas que nos ayuden a manejarlo en el día a día. En el caso de las gastritis asociadas a estrés se deben descartar otros tipos de gastritis, ya que es posible que las gastritis por estrés en muchas ocasiones solo sean cuadros de gastropatía y no gastritis verdaderas.

Existen otras situaciones que conducen a la aparición de gastritis que tendrán que ser estudiadas y tomarse las medidas oportunas.

Puede que lo que padezcamos no sea una gastritis y nos encontremos con alteraciones funcionales, principalmente con la dispepsia funcional. Aquí se tendrá que cumplir con unos criterios necesarios para su diagnóstico. Para ello será fundamental la realización de una biopsia de las mucosa gástrica y la consulta con el especialista.

Medidas generales para curar la gastritis

¿Cómo curar la gastritis? Para contenstar a la pregunta, no solo hay que tener en cuenta que existen tratamientos específicos para cura la gastritis. Además, debemos adoptar una serie de medidas generales, tanto durante su tratamiento, como para la prevención de un nuevo episodio de gastritis.

Tendremos que diferenciar entre las medidas en el contexto de una gastritis crónica y una aguda.

En la gastritis aguda no existe un deterioro progresivo de la mucosa gástrica. De forma que, una vez resuelto el cuadro agudo, la mucosa suele volver a su estado inicial salvo en los cuadros de gastritis grave en la que aparecen hemorragias, erosiones y en ciertas situaciones terminan por desarrollar úlceras. En este caso pueden dejar secuelas.

En el caso de las gastritis crónicas, la cosa cambia. Se incluyen las enfermedades autoinmunes, secundarias a hiperclorhidria o por uso crónico de fármacos como los AINEs que van destruyendo la mucosa. Dando lugar a su atrofia y difícilmente se recuperará al 100%.

Por esto, en el caso de los cuadros agudos, las medidas serán de forma puntual durante la recuperación y de forma continua para los procesos crónicos.

Una vez que se ha tratado la enfermedad de base, las recomendaciones generales en el caso de las gastritis son en primer lugar reducir la exposición a los factores que pueden favorecer su desarrollo, por eso debemos:

  • Eliminar en la medida de lo posible el consumo de productos azucarados, como zumos envasados, bebidas gaseosa, el alcohol en exceso.
  • Eliminar el consumo de tabaco. En este caso, no es por producir por sí mismo la irritación de la mucosa, pero sí dificulta su recuperación.
  • Los cítricos pueden irritar la mucosa de forma que debemos reducir su consumo, sobre todo a últimas horas de la tarde, por la reducción de la producción del moco protector.
  • Los fermentos lácteos y otros fermentos pueden afectar de la misma forma que los cítricos, de forma que se debe controlar el consumo.
  • Las carnes grasas, los quesos grasos, ciertas verduras puede ralentizar la digestión haciendo que el contenido gástrico permanece un tiempo excesivo en su interior y agravando la irritación de la mucosa.
  • Se debe tener precaución con los condimentos picantes, de sabores fuertes, puesto que pueden producir no sólo irritación de la mucosa gástrica, sino de todo el tubo digestivo.

Además, es posible poner en práctica algunos hábitos saludables como:

  • Consumo de las comidas sin excesivas mezclas, condimentación y salsas.
  • Los productos al vapor y hervidos serán mejor tolerados que los fritos o al horno, e incluso, que los que se hacen a la plancha.
  • El agua es alcalinizante está demostrado que reduce los síntomas de la gastritis, al diluir y neutralizar los jugos gástricos.
  • Realizar comidas pequeñas para que la producción de ácidos se reduzcan y disminuya así el efecto irritante sobre la mucosa- Lo ideal sería realizar entre 4-5 comidas diarias. 

Este último aspecto es importante porque durante ayunos prolongados, cuando aparecen sensaciones de hambre el estómago incrementa la motilidad y secreta ácidos ante estímulos reflejos. Es por esto que, en ocasiones, tanto las personas que padecen de gastritis como las que no, pueden sentir hinchazón y acidez gástrica.

Existen muchas recomendaciones, pero es preferible que un profesional, por medio de la entrevista, determine en cada caso la estrategia a seguir.

El agua de mar en la gastritis

El agua de mar ha demostrado ser útil para las aftas, la mucosa ocular, epidermis y, cómo no, puede ser hábito saludable para la reducir la irritación de la mucosa gástrica.

Gracias a su alcalinidad y su contenido en bicarbonato, puede neutralizar la producción excesiva de ácidos, disminuyendo el efecto de estos sobre la mucosa. Es recomendado tomarla en su forma isotónica.

Además, gracias a su capacidad antioxidante, por su contenido en selenio, e inmunológica, por es el zinc, Mn, Cu y otros elementos traza, favorece los efectos de reparación local.

Obviamente, es un elemento más en toda estrategia que se fundamentará en el tratamiento de la enfermedad de base, la eliminación de los factores de riesgo (entre los que encontramos el estrés) y la toma de productos naturales sedantes para la mucosa y de PH alcalino.

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